Amanecer

La oscuridad del techo va aclarando en grises que se cuelan bajo el brillo de las persianas: el sol llama a las puertas de un nuevo día. Dejo entrar su claridad, abierto de par en par. La piel se eriza como bañada por el rocío y observo cómo sale de su letargo.

Los colores azules del cielo se tiñen más claros, de la profundidad de la noche hasta sumergirse en un fondo del mar más cristalino. Sobre los edificios anaranjados, los bordes se funden con violetas en el espacio. Poco a poco, asoma el bostezo de un amarillo intenso que se abre paso como un faro. Puedo sentir avivarse el calor en mi frente, entrecerrando los ojos para evitar su mirada fija.

—Ya amaneció —dijo el Alba —es hora de despertar…

Imagen: José Martín.

Publicado en Facebook por el Museo de la palabra.

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