¡Brindemos!

—¡Brindemos, Sr. Kerouac! Pero, antes, es importante matizar:

No es cuestión de ideología ni utopías que fracasan, comenzando por los extremos.

Tampoco se trata de postularme en una guerra de sexos: “todas las guerras se empatan”; y las batallas, en relación al sexo, deben librarse cuerpo a cuerpo.

Nada que ver con la empatía, aquí soy rotundo: ¡se trata de equidad!

—Es importante matizar…

No es un problema con la igualdad, porque no existen dos personas iguales. Creo en un ser: el humano. Independientemente de su sexo, color, idioma, religión, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento u otra condición.

¿Por doctrina? Para mí, la única filosofía es simple: conversación, amig@s y cerveza fría.

Menos aún es un tema de justicia. Juzgamos mucho y mal, después, rectificamos: opiniones… ¡No hay juicio justo para uno mismo! Tampoco pretendo quedar bien. Es un argumento cuerdo, aunque yo mismo sea un loco.

Lo que no es válido es mirar hacia otro lado, entonces seremos cómplices —tod@s—. Culpables por defender —y no luchar en su contra— la incultura: cultura del machismo.

Quiero dejar claro que no es un acto de heroicidad, solamente reconocer al claro antagonista del feminismo.

—Jack, ¡brindemos!

Luchemos por la equidad, quizá la igualdad es lo que no entiende el “ser”. Ese que aún diferencia por sexo —o cualquier condición—, que no comprende una única raza: la humana (incluida la inculta y la cómplice).

Asuntos de igualdad y equidad. Ambos, términos femeninos.

—Es muy importante matizar —repito—.

Creo en un día si es para conmemorar, para luchar. ¿Celebrar y felicitar? Cada día, como vivir o amar.

No es un asunto de banderas —ya sabe que no comulgo con telas que representan un pedazo de tierra—.

Sólo es cuestión de saber lo que me gusta: la literatura, la poesía, la música, el cine, el teatro, el buen vino, y por supuesto: la mujer. Respetando cada gusto y cuestión sexual. Sin discriminación ni “debilidades”, ese tema está en otro contexto.

—¡Hay que matizar!

Como loco —de distinto sexo, misma raza—, brindo con usted por visibilizar (aún) este día —con whisky de Malta, por supuesto—. Y brindaré (cada día) en conmemoración del “efecto mariposa” que cambió el mundo, convirtiendo todos los días, en 8 de marzo.

“Brindemos por las locas, por las inadaptadas

por las rebeldes, por las alborotadoras,
por las que no encajan,
por las que ven las cosas de una manera diferente.
No les gustan las reglas y no respetan el status-quo.
Las puedes citar, no estar de acuerdo con ellas,
glorificarlas o vilipendiarlas.
Pero lo que no puedes hacer es ignorarlas.
Porque cambian las cosas.
Empujan adelante la raza humana.
Mientras algunos las vean como locas,
nosotros vemos el genio.
Porque las mujeres que se creen tan locas
como para pensar que pueden cambiar el mundo son las que lo hacen.
.

Web recomendada: Mujeres en la historia.

Fragmento: “On the road” (En el camino). Jack Kerouac.

Imagen portada: II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas”, en Copenhague (1910).

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