Sácame de aquí (con títulos de canciones de Bunbury)

Supongo que la constante entre nosotros era exhibir nuestros corazones en bandeja de plata mientras caminábamos al filo de un cuchillo. Demasiadas expectativas que finalmente nos arrojaron al infinito. Yo susurraba «Despierta» y trataba de saber cuál era la actitud correcta. Cuando dije sí, ella dijo no. Porque las cosas cambian, dejando atrás la ceremonia de la confusión, acelerando mi libertad y nuestra despedida: “Que tengas suertecita”.

Ahora, tras su llamada, deambulo por las calles pensando que parecemos tontos. Con la idea de la reconciliación en la cabeza y seis letras tatuadas en el corazón: A-L-I-C-I-A. Olvido los errores, continúo enganchado a ti, pero evitaré decir “Ven y camina conmigo”.

Y al final, aunque no haya nada, en el club de los imposibles siempre seremos los inmortales.

(…)

Habíamos quedado en uno de nuestros lugares comunes.

Al cerrar las puertas de la ambulancia, un médico gritaba: “Vámonos”. Desde la cuna de Caín pude verla entre los que presenciaron mi atropello.

 

Juan Manuel Ramírez Paredes. Cuentos sin retorno. Madrid (2018).

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