Rollos

Puse el papel higiénico del revés —según ella—. Ahora resulta que existe una manera correcta de colocarlo. Si hubiera alguna forma adecuada me lo habrían enseñado mis padres y no recuerdo si lo ponían de un modo u otro… Para ese tipo de detalles eran minuciosos. ¿Entonces? Nada, asumir que hay un procedimiento para tener disponible el rollo cuando venimos de una forma contemplativa o de cualquier otra al retrete. No hay más vuelta que darle, lo dice ella.

Ella, que robó mi libro de Borges y creería que aquel hueco en mi librería no llamaría mi atención —como yo lo hice con su disco de Supertramp—. Ojo por ojo: “Crime of the Century” por mis “Ficciones.

Lo sentencia tras la puerta: “¡El papel higiénico se coloca así! Y lo utilizas como te plazca…”

Se ha terminado el papel, último rollo. ¿Cara o cruz?

He decidido colocar el nuevo rollo sobre la cisterna porque “Hay derrotas que tienen más dignidad que una victoria”.

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