Resbalé

Resbalé. Quedé sujeto a un saliente de la pared, con los pies colgando al vacío. Las fuerzas flaqueaban, estaba a punto de soltarme y aceptar la muerte como mi próximo destino, cuando vi una silueta, por encima de mí, que agarraba con fuerza, con su mano izquierda, un peldaño de la escalera metálica de la que yo había caído. Admití una esperanza, un jirón de fortaleza ante un rescate inminente. Con un esfuerzo sobrehumano levante un brazo, como un náufrago ante las olas que lo engullen. Entonces comprendí que todo era en vano. Aquella mano que yo esperaba salvadora era la de mi amigo Lucas, su mano derecha, aquel miembro fantasma que seguía engañando a su cerebro a pesar de que habían transcurrido ya más de seis meses desde que se lo habían amputado.

Juan Manuel Ramírez Navarro

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