Malditos domingos

Odio los domingos más de lo que se puede detestar al asesino de tu alma. No por el carácter religioso que los acontece, sino porque siendo el día de descanso es cuando mi mente se dispara y lucho por pensar en no pensar.

La antesala del lunes marca la distancia del ciclo de siete días en los que los humanos decidimos dividir la porción del tiempo. Un acontecimiento que fue concebido para orientarnos ha terminado siendo, como el mundo que nos rodea, una norma. Una pauta que nos rige durante toda nuestra vida al compás del ciclo solar. Todo es medible, computable; menos el alma.

Hasta el silencio es medible por compases…

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