Olvido

La imaginación se desborda al caer la noche, observando cómo las agujas del reloj recorren lento su camino. En el día del aniversario que el hombre pisó la Luna, yo no soy capaz de descolgarme de su filo. Me corta como lo hacen las espinas de una rosa, que por ser hermosa, ni puedes dejar de mirar, ni la puedes soltar. Si aprietas el puño, te pinchas; pero nunca la dejarás caer.

No hay mas luz que los destellos de los ojos de los gatos que recorren mi ventana en busca de cobijo.

No hay mas ruido que una respiración acelerada y los latidos de un corazón roto.

“No me tientes, que si nos tentamos no nos podremos olvidar” (M. Benedetti)

Estoy en el punto del olvido; cada día, cada noche, para volver a ser dueño de mi mente y mi corazón.

En mi imaginación una única escena.

“Elijo la única salida, punto y coma —dicto, alegre, aunque sobrio, al pasar junto a ella—. Adiós, punto. Otro párrafo, otro capítulo, otros mundos…”

Cada día, cada noche.

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