Fahrenheit 451 (Ray Bradbury)

“Después de todo, cuando tuviéramos lo que necesitamos, aún insistiríamos en encontrar el precipicio más alto para lanzarnos al vacío. Pero necesitamos tomarnos un respiro. Necesitamos adquirir más conocimientos. Y tal vez dentro de un millar de años, podríamos encontrar precipicios más pequeños desde los que saltar. Los libros están para recordarnos lo tontos y estúpidos que somos. Son la guardia del César, susurrando mientras tiene lugar el estruendoso desfile:’Recuerda, César, que eres mortal’. La mayoría de nosotros no podemos andar corriendo por ahí, hablando con toda la gente, ni conocer todas las ciudades del mundo, pues carecemos de tiempo, de dinero o amigos. Lo que andas buscando, existe realmente, pero la única manera de que una persona corriente lo encuentre depende en un noventa y nueve por ciento de lo que está en los libros. No pida garantías. Y no espere ser salvado por alguna cosa, persona, maquina o biblioteca. Realice su propia labor salvadora, y si se ahoga, muera por lo menos sabiendo que se dirigía a la playa.”

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